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ARTÍCULOS DE OPINIÓN

El consumo de drogas en temporadas estivales

Andrés López, Educador y antropólogo


La llegada del verano supone para muchas personas un periodo de vacaciones temporal, y concretamente son las costas gaditanas el lugar elegido por muchos visitantes, y el lugar donde se ha realizado esta observación (parte del trabajo reservada). Se ha hecho un muestreo de recogida de datos relacionados con el consumo de drogas de la familia del cannabis, durante el día y durante la noche. También se intentó tener en cuenta en un principio la edad del consumidor/a, o al menos la apariencia edad biológica entre los que podrían tener menos de 30 años o más, para establecer en esa franja un indicador.


Pues la llegada del verano en dichas costas, concretamente entre los pueblos costeros (uno de los lugares estratégico del verano que nadie quiere perderse de conocer), supone que la población aumente considerablemente y se distinga como una aparente ciudad fantasma durante los meses de invierno, se desborda en verano. En verano la ciudad se aviva sin ninguna duda; extranjeros, europeos, y por supuesto, españoles del interior, son los que se pasean por las estrechas calles históricas para conocer lo mejor del pueblo. Pero lamentablemente una cosa lleva a la otra, y hablamos del consumo de drogas como es el hachís. Para los más avispados o los relacionados con el mundo de la delincuencia, son fácilmente observables los puntos de drogas en el entorno local. La mayoría son móviles, es decir, son personas que venden el producto en la vía pública, aunque también se da el caso que dicha venta se realice en domicilios, negocios, etc. Y claro, si una cosa lleva a la otra, es porque hay demanda. Así sucede con muchos visitantes, y por supuesto, los que no lo son.


Por lo que pasar un día en la playa puede ser el escenario idóneo para comprobar tal afirmación. Situémonos un sábado o domingo, marquemos un ratio de trescientos metros cuadrados y contemos una aproximación de las personas que se hallan dentro de nuestro trazado imaginario. Si perfilamos la edad como se dijo al principio, nos encontramos con dos tipos de muestras (-30 y +30 años). Pues a partir de ahí, se llega a la conclusión de que un 52% de la muestra, estaba consumiendo sustancias psicotrópicas; detectándose en ese momento, un mayor consumo por parte de mujeres que de hombres.


Durante la noche también se ha realizado un muestreo, en este caso nos hemos basado en las calles más transitadas y en las menos concurridas. Siendo las más transitadas donde se puede detectar una mayor presencia de vendedores (o camellos) ambulantes de punto de venta de drogas, y también quienes consumen el producto. En su mayoría, el perfil del consumidor son de personas jóvenes, de entre 17 y 30 años, hombres, y no son residentes de la localidad. Y al igual que sucedió durante el muestreo de la playa, el consumo de cannabis va acompañado de bebidas alcohólicas. En el caso de la zona urbana, durante un sábado noche, se ha detectado que en un recorrido de cuatrocientos metros por sus calles, se ha contabilizado que más del 47% estaba consumiendo hachís.


Hay que tener en cuenta ciertos factores a la hora de sacar conclusiones en esta observación. Para empezar, en la zona de la playa, se ha realizado el muestreo durante algo más de siete horas, y la mayoría de la población era estática. En el caso del recorrido por las calles transitadas, el muestreo se realizó entre la una hora de madrugada y las dos y media horas (algo menos de dos horas). Cuando se realizó el recorrido por las calles menos transitadas, se observó poca afluencia de personas, y las que se habían detectado, tenían un interés distinto a las personas que estaban en la puerta de bares, pub o calles más movidas.


Llegados a este punto, también se preguntó a algunas personas consumidoras (pero con muy escasa muestra), si eran conscientes del consumo de drogas mientras se conduce. A lo que se deduce, que mientras la mayoría de las veces los controles de detección de drogas ante volante son pruebas del consumo de alcohol y no de drogas, es más rentable consumir cannabis que alcohol; también en relación al precio y perjuicios para la salud son más ventajosos. Al menos esto es lo que se extrae de esta observación sobre el incremento de la población de esta zona en periodos estivales, y la conclusión sobre las manifestaciones de quienes directa e indirectamente han participado en este breve reflejo de lo que sería un breve trabajo de campo.



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